JOANA VASCONCELOS: ESCULTORA Y FEMINISTA

JOANA VASCONCELOS: ESCULTORA Y FEMINISTA

El pasado martes 7 de Agosto de 2018, tuve la grandísima suerte de poder admirar la exposición de Joana Vasconcelos, que se puede disfrutar hasta el 11 de Noviembre en el Museo Guggenheim de Bilbao. Maravillada he quedado ante tal obra.

La muestra constituye una retrospectiva indispensable de esta artista portuguesa, -aunque nacida en París en 1971-, en la que reflexiona en cada una de sus piezas sobre la dualidad de la vida, el conflicto entre lo público y lo privado, entre el lujo y la sencillez de la vida cotidiana, entre el feminismo y la realidad que margina a las mujeres.

Considerada una de las artistas más destacadas de la última década, esta mujer ha desarrollado su producción principalmente a través del medio escultórico y de la instalación. Se dio a conocer internacionalmente en la Bienal de Venecia de 2005, donde presentó La novia. En 2012 expuso una selección de sus creaciones en el Palacio de Versalles, siendo la primera mujer en mostrar su obra en este palacio barroco.

Las piezas de la artista se mueven, tienen sonido o se iluminan; la ejecución de algunas de ellas requiere una gran complejidad técnica, que resuelve en su estudio de Lisboa con muchas personas que también colaboran con ella.

Para realizar sus obras, Vasconcelos utiliza una gran variedad de elementos de la vida cotidiana, como tampones, espejos, cacerolas o teléfonos, entre muchos otros. Con ellos, construye imágenes impactantes y con un mensaje claro y directo, que aluden a asuntos sociopolíticos relacionados con las sociedades consumistas, poscoloniales y globalizadas, abordando temas que abarcan desde la inmigración hasta violencia de género, pasando por la religión, etc.

Su obra eso sí, incorpora siempre el sentido del humor. No deja un regusto amargo pasear alrededor de sus esculturas sino que, por el contrario, te descubres con una sonrisa en la boca casi de continuo. Sugiere además significados abiertos y no dogmáticos, lo que dice mucho más del carácter abierto de esta mujer.

Rica en referencias externas de Louise Bourgeois a la cultura popular, de la orfebrería a la moda, de la artesanía a la ingeniería más avanzada, su obra trata principalmente la cuestión de la identidad, en todas sus dimensiones, y propone una reflexión sobre su propia condición como mujer y como artista, claramente feminista en su mensaje.

Uno de sus trabajos más representativos se llama Marilyn y consta de unas cacerolas y tapas de acero inoxidable y hormigón. Dos piezas de 297x155x410 cm, que nos dejan ver dos sandalias de tacón de gran tamaño. En una entrevista publicada en El País Semanal en 2014, se le preguntó a la artista sobre esta fantástica obra, a lo que ella respondió:

“El reto era la idea: traducir la imagen de la mujer contemporánea, que juega a la vez varios papeles en la sociedad; madre, en el desayuno; empresaria, en el almuerzo, y a la noche, vístete para ir al teatro o a un cóctel. Solo ahora se plantean tantos papeles a la vez en la mujer. Antiguamente tenía uno, luego dos. Ahora es frecuente tres en el mismo día. ¿Cómo hablar de esta complicación de papeles? Bueno, la representamos con un zapato, está claro; ¿y el cóctel?, con un tacón de aguja; bien, me faltaba el ama de casa. El símbolo era una cacerola. Podía haber elegido una más pequeña, pero elegí la que tiene un lenguaje universal, la del arroz, la que existe en todas las culturas. Y para exponer todo, el zapato alcanzó una dimensión gigantesca, pero si me pregunta cuántas cacerolas tiene o cuánto mide el tacón no lo sé, no me interesa. Me preocupa si el objeto transmite la idea, si hay comunicación con la gente que lo ve; una comunicación física, que cuando te acerques al zapato pase algo; esa es mi preocupación. No es el tamaño el que causa el impacto, a este se llega de otra forma: tocando en la cultura y en las preocupaciones de la gente. Eso no se hace con dimensiones, sino con emociones y con fisicalidad. Si me habla de escala, le diré que no es la palabra, que es la fisicalidad. La comunicación de los cuerpos es a través de las emociones. No es, ok, tú estás aquí delante y tú allí; tú eres una pintura y yo te miro y no pasa nada. Por eso me interesa más la escultura que la pintura”.

Toda su obra representa una reivindicación. Nos la hace llegar de un modo elegante aunque muy directo, consigue que el mensaje llegue, de alguna manera, a todo el mundo.

Joana Vasconcelos, gracias por hacer lo que haces.

 

 

 

Compartamos almas pensantes

La vida en sí es arte. Comprender, aceptar y no tener miedo. La necesidad de compartir como seres que sentimos. Aquí tenéis a un ser más, ni más ni menos.

En el interior y exterior, en toda su complejidad y simplicidad. Aquí estamos.

La poesía, las historias escuchadas, leídas, narradas. Todo forma parte de lo mismo.

La decisión de crear una página web de acuerdo a tu modo de sentir viene de la necesidad de compartir. Lo importante, siempre hacer partícipe a las demás personas de tus pensamientos e ideas.

Os doy la bienvenida a este blog, no apto para seres racionales aunque igual de bienvenidos. Os doy la bienvenida a este blog donde no cabe la discrepancia.

Este lugar no es para juzgar ni criticar, es para mirarse dentro, a través de los sentimientos de las otras personas. Es para lo inefable. Pero como comprendemos, aceptamos y aun con miedos, pero valientes, dejemos abierta esas mil ventanas donde puede entrar la luz más inesperada y necesaria que nos ilumina en el momento y modo más acertado. Dejémonos llevar por el yo interno y superior. Dejémonos llevar por la intuición.

La decisión de compartir con todas las personas que están leyendo estas líneas y a las que os digo infinitas gracias, es la necesidad de acercarme más profundamente al resto, y por tanto, a mí misma. Continuamos el camino del conocimiento del alma propia que de algún modo forma parte de todas.

Os invito a que compartamos aquí, ya no vivencias u opiniones, que también, sino versos del alma. Versos de los más profundos lugares secretos, donde encontrarnos y sentirnos como en casa en un lugar virtual.

Leámonos pues.